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2006/12/27

> Iritzia: Kolbobike Mujika · Sergio Iñiguez > 2006: SE EXTIENDE EL "SI, QUIERO" DE LOS HOMOSEXUALES

  • 2006: Se extiende el "sí, quiero" de los homosexuales
  • El Diario Vasco, 2006-12-27 # Koldobike Mujika · Segio Iñiguez · Coordinadores de Gehitu

Termina el año y al hacer balance del mismo una frase lo resume: los homosexuales pueden decir el “sí, quiero” ya en tres continentes: América, África y Europa. El último en sumarse a la lista de los países que reconocen a las personas homosexuales el derecho a casarse es Suráfrica. El pasado 30 de noviembre el Parlamento de dicho país aprobó por 230 votos a favor y 41 en contra, además de 3 abstenciones la ley que permite los matrimonios homosexuales, lo que le convierte en el primer país africano en adoptar esa medida.

Haciendo un historia de dicha ley, hay que decir que el 1 de diciembre de 2005 el Tribunal Constitucional de Sudáfrica falló que «no se ajusta a derecho excluir a los homosexuales de los beneficios legales del matrimonio» y dio al Parlamento un año para crear leyes que permitieran casarse a personas del mismo sexo. Y así ha sucedido, un año después las personas homosexuales de Sudáfrica disfrutan de igualdad legal.

«Cuando logramos nuestra democracia, buscábamos distinguirnos de un pasado injusto y doloroso, declarando que nunca más en Sudáfrica debe haber discriminación en cuanto al color, la religión, la cultura y el sexo» afirmó en el Parlamento la ministra de Interior, Nosiviwe Mapisa, al defender la reforma de la legislación.

Todo un ejemplo de sensibilidad democrática. Un país con 12 años de democracia desde que acabara el apartheid sorprende al mundo con una ley que le lleva a situarse entre los más avanzados en el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales. ¿No somos Europa el adalid de la democracia, de ser abanderada en lo referente a derechos humanos? Muchos países europeos, con siglos de democracia, tienen ahora un ejemplo, un lugar donde poner la mirada y aprender.

En nuestro país, casi 30 años de democracia hicieron falta para que se reconocieran nuestros derechos. Se aprobó la ley del matrimonio homosexual hace más de 1 año, y el Partido Popular la recurrió ante el Tribunal Constitucional, porque no quiere que seamos iguales en derechos, esto es, quiere seguir discriminándonos. Le recomendamos que haga un viaje a Sudáfrica, porque allí tienen qué enseñarles.

La ley en Suráfrica fué aprobada con la oposición del Partido Demócrata Cristiano. Las críticas más importantes se basaron en argumentos religiosos. Su líder Kenneth Meshoe afirmó: «quienes rechacen las leyes de Dios y desprecien su palabra tendrán que aceptar las consecuencias de sus pecados y de la ira divina» y advirtió que «nadie se burla de Dios».

Ante estos argumentos, nuevamente nos preguntamos, si los credos religiosos tienen que dirigir la vida civil, si tiene que legislarse en base a ellos. Y ¿qué pasa con la vida de las personas que no practican ninguna confesión religiosa? ¿ha de estar sometida, se va a ver mermada en sus derechos porque los lideres religiosos consideran que las personas homosexuales no deben tener derechos, en una palabra, deben seguir discriminadas?

Con el profundo respeto a la confesión religiosa que cada cual practique, decimos que las leyes se hacen para la sociedad, por encima de credos. Éstos forman parte del ámbito privado de la persona y no se pueden elevar a la categoría de leyes. Tratar de hacerlo es imponer.

Otro país que ha dado un paso, aunque sea parcial, ha sido La República Checa, al aprobar el proyecto de ley de uniones entre personas del mismo sexo por amplia mayoría. Consideramos un paso, en cuanto supone un reconocimiento a que las personas homosexuales deben gozar de derechos; pero un paso parcial, porque no trae consigo la igualdad plena tanto en contenidos como en el nombre, con respecto a las uniones heterosexuales.

En EE UU, Nueva Jersey ha aprobado, el 14 de diciembre, una ley que reconoce a las parejas del mismo sexo los mismos derechos que tienen las personas unidas en matrimonio. Se convierte así en el tercer estado que aprueba uniones del mismo sexo. Organizaciones que defienden los derechos de los homosexuales consideran que la ley es un avance, pero que seguirán luchando por el reconocimiento pleno de los matrimonios homosexuales.

Siendo avances positivos, sí que hemos de considerar que tanto la ley de la República Checa y como la de Nueva Jersey contienen un grave déficit en cuanto a su igualdad real, son reacias a asimilar las relaciones entre personas del mismo sexo y los matrimonios entre personas de distinto sexo. Ya en nuestro país vivimos esa situación, cuando el PP vió que nuestra sociedad avanzaba en igualdad y derechos, y modificaron sus tradicionales posturas discriminatorias para avanzar un poco, hasta llegar a admitir la regulación de las parejas homosexuales siempre y cuando no se llamasen matrimonios. El porqué de esta negativa es muy sencillo, llamar matrimonio a nuestras relaciones de pareja es darnos carta de legitimidad, es reconocernos como ciudadanas y ciudadanos de primera, con plena igualdad jurídica y con reconocimiento social de nuestros derechos, y esto, no hemos de olvidar, jamás será aceptado por la derecha y la extrema derecha que trabaja en contra de la igualdad para lesbianas y gays.

2001/12/05

> Berria: Elkarteak > RESPUESTA DE HEGOAK A LAS DENUNCIAS DE EHGAM Y GAYTASUNA

  • Respuesta de Hegoak a la noticia sobre denuncias de EHGAM y Gaytasuna
  • Nación Gay, 2001-12-05

En relación a la noticia aparecida en Europa Press sobre denuncias de las asociaciones EHGAM y Gaytasuna de trato de favor del Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales hacia algunas asociaciones vascas de gays y lesbianas y la exclusión de otras, cabe decir, por parte de Hegoak, lo siguiente:


La Asociación Hegoak recibió, al igual que el resto de asociaciones vascas una carta de la Dirección de Bienestar Social del citado Departamento en la que se remitía el borrador del proyecto de ley de parejas de hecho propuesto y la petición de que se les hiciera llegar las consideraciones sobre el texto que cada asociación creyera oportunas. Las asociaciones Gehitu y Hegoak, que en junio decidieron trabajar conjuntamente en una campaña mucho más amplia, que incluía mociones en los ayuntamientos y la petición de una entrevista al Lehendakari, se dirigieron al Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales para pedir una entrevista, entrevista que se demoró un poco por el mismo motivo que señalan EHGAM y Gaytasuna, que aun no estaba el texto ultimado, etc., para finalmente celebrarse el 3 de diciembre, que es cuando tuvo lugar la entrevista con Javier Madrazo, Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales, y posterior rueda de prensa en la que ambas asociaciones hicimos llegar a la opinión pública nuestra impresión favorable sobre el texto propuesto. Nos consta que otras asociaciones han llamado al Director de Bienestar Social para hacerle saber su apoyo al texto y su felicitación por impulsar en tan poco tiempo un proyecto tan importante para todos nosostros/as.


No tenemos el más mínimo interés en polemizar con ningún grupo sobre estas cosas, todos estamos en lo mismo y apostamos por reivindicaciones idénticas en lo esencial. Estamos seguros de que el responsable de Bienestar Social tiene toda la intención de recibirles, como ha sucedido con el resto de grupos. No parece que una simple cuestión de fechas sea motivo para semejante denuncia, que más parece deberse a motivos que poco tienen que ver con lo que dicen. En todo caso tendrán que aclarar con el Departamento si tiene voluntad de recibirles y fijar la fecha.


Hegoak, al igual que Gehitu, EHGAM o Gaytasuna, es una asociación sin ánimo de lucro, inscrita desde hace años en el correspondiente Registro de Asociaciones de Euskadi; decir otra cosa o poner en duda los motivos de la reunión con Gehitu no es sino mala fe y ánimo de provocar un enfrentamiento entre grupos que trabajan por los mismos objetivos y que colaboran habitualmente, en beneficio de todos/as, en diversos proyectos, especialmente en la convocatoria de las manifestaciones del 28 de junio en las capitales vascas.

1999/01/02

> Iritzia: Koldo Martinez Urionbarrenetxea > HOMOSEXUALES Y LESBIANAS: 25 AÑOS DE SALUD MENTAL

  • Los derechos de los "gay"
  • Homosexuales y lesbianas: 25 años de salud mental
  • Recuerda el autor un hito histórico en el reconocimiento de la homosexualidad
  • El País, 1999-01-02 # Koldo Martínez Urionbarrenetxea · Doctor en Medicina y miembro de Gehitu (Asociación de gays del País Vasco - Euskal Herriko gayen elkartea).

El pasado 15 de diciembre se cumplió el 25 aniversario de la eliminación de la homosexualidad del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) de la Sociedad Americana de Psiquiatría (APA), esto es, de la desaparición de la homosexualidad de su lista oficial de enfermedades mentales. Con ello, la APA no sólo se posicionó en contra del patrón sistemático de exclusiones formales e informales que impiden la total integración de los homosexuales en la vida social, sino que privó a la sociedad, cada vez más dependiente de la salud como categoría moral, de la justificación ideológica para muchas de sus prácticas discriminatorias.


Este logro fue fruto de una dura y constante lucha a lo largo de tres años, por parte de gays y lesbianas, algunos de ellos psiquiatras, contra sectores de profesionales empeñados en mantener el status de la homosexualidad como patológica. La batalla, por ambos lados, se dio en torno a preguntas como ¿qué es una sexualidad normal?, ¿cuál es el papel de la sexualidad en la existencia humana?, ¿basta mencionar la necesidad de supervivencia de la especie para calificar la homosexualidad de desorden o de alteración?, ¿cómo deberían influir los valores sociales en la psiquiatría y como deberían ayudar a definir el concepto de enfermedad mental?, ¿cuál es el alcance apropiado de una nosología de las alteraciones psiquiátricas?, ¿cómo deben influir en ellas los principios opuestos de democracia y autoridad?


Y, por supuesto, ambos bandos intentaron responder a estas cuestiones con un rigor intelectual consistente con lo que se consideraba la medida de la ciencia. Porque como los conceptos de salud y de enfermedad se crean desde dentro de contextos culturales mediante formas que a menudo permanecen ocultas, el proceso de cambio a través del cual ciertas variaciones son catalogadas como normales o como anormales suele ser dificil de discernir siendo aclarado únicamente cuando las condiciones sociales o históricas permiten agujerear el velo de lo natural.


Y si en este proceso algo quedó claro fue, sin lugar a dudas, que el status de la homosexualidad es una cuestión política, que representa una elección con raíces históricas y que es determinada socialmente, en relación con los fines y objetivos de la sexualidad humana, y que necesita por ello un análisis político. Durante la mayor parte de la primera mitad de este siglo, muchos homosexuales que querían expresarse como tales públicamente habían recibido con cierta alegría el esfuerzo de la psiquiatría por arrebatar el control de la definición social de sus vidas a las autoridades morales y religiosas. "Mejor enfermos que criminales, mejor sujetos a terapias que objetivos de leyes brutales", decían.


Pero a finales de los 60 los activistas homosexuales comenzaron a cuestionar la injustificable, penosa y humillante dominación de la psiquiatría. Sucedió así porque la comunidad gay entendió perfectamente las consecuencias sociales de ser definida y etiquetada por otros, con independencia de cuán benigna fuera su clasificación. El primer DSM fue publicado por la APA en 1952, y en él la homosexualidad era mencionada dentro de las llamadas "alteraciones sociopáticas de la personalidad", esto es, alteraciones caracterizadas por la ausencia de distress o de ansiedad subjetivamente experimentada a pesar de la existencia de patología profunda. Con lo cual el DSM-I aceptaba que las personas así diagnosticadas estaban enfermas en términos sociales según el medio cultural prevaleciente.


El segundo DSM fue publicado e 1968 y en él la homosexualidad fue eliminada de la categoría en que había sido incluida para ser trasladada a la de "otras alteraciones mentales no psicóticas" junto con el fetichismo, la pedofilia, el travestismo, el exhibicionismo, voyeurismo, el sadismo y el masoquismo. Los trabajos de científicos como Havelock Ellis, Magnus Hirschfesld, Alfred Kinsey, Cleland Ford y Frank Beach, Evelyn Hooker y otros permitieron al movimiento homosexual acusar a la psiquiatría de traicionar las normas de la objetividad, y de que su clasificación de la homosexualidad no era ni médica ni semántica, sino moral. Y decidieron por ello acudir a las reuniones de la APA y defender su postura.


La primera convención de la APA asaltada para expresar la voz de los propios homosexuales fue la celebrada en San Francisco en 1970. Tras otras muchas reuniones y debates, a los que estas veces fueron invitados, el 15 de diciembre de 1973, el Board of Trustees (Comité Directivo) de la APA aprobó, con 13 votos a favor y dos abstenciones, la supresión de la homosexualidad del DSM y su sustitución por "alteración de la orientación sexual". En esta categoría estarían las personas "cuyos intereses sexuales están dirigidos principalmente a personas de su mismo sexo y que se sienten molestas por, o en conflicto con, o desean cambiar su orientación sexual. Esta categoría se distingue de la homosexualidad, la cual de por sí no constituye una alteración psiquiátrica". Y además firmaron una propuesta, con una única abstención, en la que se oponían a la penalización legal de la actividad homosexual consentida privada y a la discriminación de gay y lesbianas.


Esta decisión provocó una dura respuesta por parte de algunos psiquiatras que se oponían al cambio. Tanto, que al día siguiente el comité contra la supresión de la homosexualidad del DSM-II comenzó a movilizarse para provocar un referéndum en la APA sobre el tema. El referéndum se celebró con la participación de 10.091 psiquiatras. De ellos, el 58% mostró su acuerdo con el Comité Directivo, y sólo el 37% su disconformidad. También se pronunciaron a favor de la decisión de la APA, entre otras la Asociación Médica Americana y la Asociación Americana de Psicología. Como el término "alteración de la orientación sexual" era ambiguo, se intentó darle una formulación más concreta.


Se debatieron términos como los de "homodisfilia" y "dishomofilia", para acabar haciendo figurar en la tercera edición del DSM, de 1977, el concepto de "homosexualidad ego-distónica", entendiendo por ella "el deseo de adquirir o de aumentar la excitación heterosexual de forma que puedan iniciarse o mantenerse relaciones heterosexuales y un patrón mantenido de manifiesta excitación homosexual de la que la persona dice explícitamente que no es deseada por ser motivo de malestar". Los psiquiatras se quedaron conformes y los homosexuales también.


Ocho años más tarde, cuando se iba a revisar el DSM-III, el concepto de "homosexualidad ego-distónica" surgió nuevamente como cuestión política, dado que ése apreciaba en él un juicio de valor y no una conclusión científica. Y así se trato en la reunión de la APA el 4 de diciembre de 1985, tras haberse discutido otros conceptos, entre ellos el de "alteración disfórica premenstrual", que habían levantado las iras de los movimientos feministas. En un debate que duró menos de una hora se decidió mantenerlo, pero se decidió que urgía una mejor definición del mismo.


El 28 de junio de 1986 se aprobó la desaparición del término "homosexualidad ego-distónica" del DSM-III R. Sin embargo, todavía hoy muchos médicos y psiquiatras siguen pensando en la homosexualidad como una enfermedad y en los homosexuales como enfermos. Todavía hoy la sociedad, esta sociedad de la que usted, que está leyendo este artículo tan tranquilamente mientras toma un café, forma parte directa, no nos reconoce el status de personas (tan dignas y humanas) como las demás. Ni siquiera ahora en el tan cacareado y celebrado 50º aniversario de la Declaración de Derechos Humanos. Por eso seguiremos luchando. Cada uno de nosotros desde nuestro frente. Con toda nuestra salud mental. Brindando por la de los demás.