- Festival de Asia rinde homenaje a Lorca
- Europa Press, 2006-08-23
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Sala Metro y la Associació L’Armari intentan esclarecer los hechos referentes a la agresión. Estas fiestas mayores se produjo un hecho lamentable en perjuicio de un chico ampostín, el cual fue agredido por su condición sexual al salir de la discoteca Metro. Este fue agredido en la zona lúdica de Tosses (concretamente en el parking ) y se encuentra en estado de mejoría después de permanecer unos días en el Hospital Joan XXIII de Tarragona. La Sala Metro de Amposta informa que condena rotundamente cualquier clase de violencia ya sea por motivo de orientación sexual, género, religión, raza o ideal político; y en estos momentos está colaborando con la Associació l’Armari de gays y lesbianas de las Terres de l’Ebre y el Maestrazgo para frenar cualquier tipo de conducta agresiva. Al margen de esta colaboración, la Sala Metro está poniendo a disposición de las fuerzas del orden toda la información para esclarecer los hechos lamentables en que fue agredido un chico en el exterior de la Sala.
Ciertamente no soplan vientos favorables para cualquier musulmán en Occidente. El terrorismo tiene buena culpa de ello, aunque, de no existir, igualmente habría gestos de discriminación. La sospecha se ha apoderado de no pocos ciudadanos, que se convierten en jueces sumarísimos y criminalizan sin más a otras personas en función de rasgos físicos y atuendos. Mal asunto es que las personas de a pie seamos víctimas del pánico y vayamos más lejos que nuestras autoridades a la hora de imponer medidas de seguridad. Tales actitudes no hacen sino engordar a quienes ejercen el odio étnico.
El aeropuerto de Málaga ha sido escenario, precisamente, de un acto de islamofobia, de simple y puro racismo, absolutamente censurable, saldado, por desgracia, con el triunfo de quienes decidieron que un vuelo de una compañía británica de precios baratos con destino a Manchester no podía despegar, el pasado día 16, mientras se encontraran a bordo dos de los pasajeros. ¿La razón? Ambos tenían rasgos paquistaníes, hablaban en árabe, eran jóvenes y portaban jerséis gruesos y cazadoras de cuero. Es verdad que en plena canícula resulta extraño tal atuendo, pero, al menos en el mundo occidental, cualquier persona es muy libre de vestir como le plazca. El amotinamiento de una familia de viajeros contagió a otros. Al final, los dos presuntos sospechosos -británicos de origen paquistaní y árabe- abandonaron el aparato acompañados por agentes de la Guardia Civil sin oponer resistencia y se vieron obligados a pasar la noche en un hotel. No hubo motivos de detención y regresaron a su país el día siguiente. La intolerancia de un airado pasaje tuvo como consecuencia constatar que empieza a haber ciudadanos de primera y segunda clase."Los avances en la igualdad entre hombres y mujeres y el aumento de la protección a las víctimas de la violencia de género pueden producir entre los hombres más machistas una respuesta violenta más desproporcionada", sostiene el médico forense Miguel Lorente (Almería, 1962). Autor de varios libros sobre el problema y experto del recién constituido Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, aboga, en entrevista telefónica, por mejorar la prevención en el ámbito sanitario.
Pregunta. Han muerto 50 mujeres este año, frente a las 62 de 2005. ¿Le preocupa el ritmo?El presidente del Parlamento Europeo (PE), Josep Borrell, no quiere que pase desapercibida la entrada de partidos de extrema derecha en dos gobiernos de la Unión Europea (UE). En un artículo de prensa, reclama atención sobre los casos de Polonia y Eslovaquia, por las implicaciones que puedan tener en las decisiones comunitarias.
A Borrell le preocupa el Gobierno polaco, con sus dos ministros de la Liga de las Familias, un partido cuyo presidente, ministro de Educación, es "ultracatólico, homófobo y tan admirador del general Franco como su padre, eurodiputado que se deshizo en elogios al franquismo" en la sesión de condena a la dictadura del Parlamento Europeo, recuerda su presidente en Estrella Digital.En los congresos de escritores los participantes hablan de literatura; en los de cardiología del corazón; en los de agricultura, de los tomates, y así sucesivamente, excepto en los congresos de obispos donde, en vez de hablar de Dios, se habla de la unidad de España, de la moral, de la biología, de la familia, de la cultura, de la educación, de la sociedad y de las células madre. En los entreactos comentan lo bueno que estaba el pollo al chilindrón, es decir, que también saben de gastronomía. Los señores de la foto lo mismo le dicen el libro que tiene usted que leer que el anticonceptivo que debe utilizar. Le prescriben el modo de vestir, el político al que debe votar, el sexo que debe tener su cónyuge, el colegio al que conviene llevar a su hijo, así como las leyes que debe obedecer y a las que debe dar un corte de manga. También le indican si es moralmente más saludable un estado federal o autonómico. Todo ello sin descuidar sus lecciones en torno a la fecundación in vitro o sus críticas especializadas al cine de arte y ensayo.
De modo que el pasado 21 de junio se reunieron para hablar de todo esto y más llegando, entre otras, a la conclusión moral de que en España peligraban los "derechos fundamentales". No quedó claro a qué se referían con la expresión "derechos fundamentales" estos señores cuyo mejor caldo de cultivo ha sido tradicionalmente el de las dictaduras. Aquí estuvimos 40 años sin derechos fundamentales (ni accesorios) y la Iglesia a la que pertenecen no sólo no abrió la boca, sino que llevaba al dictador, junto al Altísimo, bajo palio. Cuarenta años sin quejarse son muchos, por lo que lo lógico es pensar que los derechos fundamentales les importan un carajo. Pregúntenles por los derechos fundamentales de las monjas, a ver qué dicen.
Así que cuando se reúnen de lo único que no hablan es de Dios (en justa reciprocidad; tampoco Dios se ocupa mucho de ellos). Hablan de lo que les da la gana y se pican mutuamente por ver quién dice la mayor barbaridad, sea en el campo de la prevención del sida o en el de la reproducción asistida. De hecho, a partir de la citada reunión del 21 de junio, donde hubo división de opiniones, y hasta el día de hoy, no han dejado de hacer declaraciones, por ejemplo, sobre la unidad de España, España, España, que según ellos es un asunto teológico en el que el Parlamento tiene muy poco que decir. Ya animados, Ricardo Blázquez, su presidente, aseguró, para acojonar, que España, España, España, estaba moribunda con estas mismas palabras, "la sociedad española está moribunda". Lo dijo ahora que no hay fusilamientos ni garrote vil ni torturas ni persecuciones. Cuando todo eso estaba a la orden del día, ese señor y sus colegas no decían nada, no sólo no decían nada, sino que daban la absolución a los verdugos, a los torturadores, a los criminales.