2006/06/05

> Elkarrizketa: LEONARDO FERNANDEZ > "EN LA MAYOR PARTE DEL MUNDO SE SIGUE SUFRIENDO LA LACRA DE LA HOMOFOBIA"

  • Leonardo Fernández, Coordinador de DDHH y Minorías Sexuales de Amnistía Internacional
  • «En la mayor parte del mundo se sigue sufriendo la lacra de la homofobia»
  • Gara, 2006-06-05
En la última década ha disminuido el número de países que incluyen la homosexualidad en sus códigos penales, pero esto no significa que la homofobia esté extinguida. Aún son ocho los estados que imponen la pena de muerte por este motivo y en más de setenta las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo son motivo de persecución. Leonardo Fernández lamenta que, a pesar de las nuevas leyes, la homofobia sigue presente.

Miembro desde 2001 del equipo de Derechos Humanos y Minorías Sexuales de Amnistía Internacional, Leonardo Fernández lleva más de una década defendiendo los derechos de las personas lesbianas, gays y transexuales en diferentes asociaciones. Mediante su ponencia “Minorías sexuales y Derechos Humanos: Una reflexión sobre la homofobia” plasmó en Donostia la realidad de que, a pesar de los cambios legislativos, la homofobia no ha desaparecido.
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Entre los tipos de homofobia, en la ponencia ha destacado la del Estado y la social.
Sí, porque normalmente lo que en AI solemos reconocer es que la sociedad es un factor muy importante en la homofobia . Es cierto que muchos de nuestros comunicados empiezan con la frase «en más de treinta países gays, lesbianas, bisexuales y transexuales pueden ser perseguidos por sus gobiernos y sus estados», pero también hay una violencia homófoba que no ha ejercido directamente el Estado, sino la sociedad. Pero creo que ahí también los estados tienen su parte de responsabilidad; son ellos los que deben velar por la seguridad e integri- dad de los ciudadanos.


­¿Se puede afirmar que la homofobia que ejerce el Estado influye en crear la de tipo social?
Sucede que en algunos países una persona homosexual es un delincuente y eso tiene su reflejo en la sociedad. Si las leyes recogen la condena por homosexualidad, ante cualquier tipo de situación siempre alguien podrá argumentar que el homosexual es un delincuente o un marginado, y esto tiene sus consecuencias. En otros países, simplemente para incluir en el registro de asociaciones una organización de derechos de lesbianas, gays y transgénero se encuentra mucha oposición social por parte de las autoridades religiosas o políticas.

­El Día contra la Homofobia y la Transfobia sigue sin reconocimiento oficial. ¿A qué se debe la negativa de la UE?
Es una propuesta que surgió el año pasado, porque creemos que es básico reconocer que la homofobia es un problema social importante en todas partes del mundo. Pensemos que hace tres años no se llegó a debatir una propuesta en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Una propuesta que simplemente instaba a los gobiernos a proteger los derechos humanos de las personas, independientemente de su orientación sexual. Ahí no se estaba hablando ni de matrimonio ni de nada por el estilo, sólo de derechos humanos fundamentales, como son el derecho a la vida, el derecho a la asociación o el derecho al igual trato ante la justicia. Una frase tan sencilla como ésa encontró una contestación muy amplia desde la Organización de las Conferencias Islámicas y desde la Santa Sede, que movieron sus hilos para que aquella resolución no fuera aprobada.


­En ese sentido, ¿considera que queda mucho camino por recorrer?
Por supuesto. En los últimos tiempos se ha aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo, está en previsión aprobar una ley de identidad de género, una ley de asilo... Pero no podemos olvidar que, aunque en algunas partes del mundo la cosa siga avanzando, la mayor parte sufre la lacra de la homofobia de una manera muy directa. A pesar de las leyes, la homofobia sigue presente.


­¿El balance mundial que hace es positivo o negativo?
Se han conseguido avances. Por ejemplo, hace tres años en Estados Unidos y en Puerto Rico se abolieron las leyes que penalizaban las relaciones entre personas del mismo sexo. También se ha conseguido la liberación de lo que nosotros llamamos presos de conciencia, personas que han sido encarceladas exclusivamente por su orientación sexual. A nivel europeo, se ha conseguido que Rumanía derogara un artículo de su Código Penal que penalizaba las relaciones homosexuales... Con lo cual, sí se han conseguido avances.

­Acaba de traducir el libro “Sexo, amor y homofobia”.
Es un libro de Amnistía Internacional, que hemos traducido recientemente. Es interesante, habla en un lenguaje muy llano de los derechos humanos, de la historia del movimiento homosexual y transexual, y desenmascara también los argumentos del discurso homófobo. Es un libro que nos hemos animado a traducir por eso, porque se lee muy fácilmente, es cortito y habla de las cosas en un lenguaje fácil. Aclara muchas cosas que la gente suele equivocar a la hora de hablar de homosexualidad y transexualidad. Es un libro muy recomendable para todo el mundo.

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