- Conclusiones de las Jornadas de debate "gay" en Madrid
- El País, 1981-03-24
El proyecto de UCD sobre un nuevo Código Penal será uno de los temas de debate en la celebración del «Orgullo Gay», el día 28 de junio próximo.
La publicación por El País del editorial «La marginación de los homosexuales», el pasado 14 de febrero, ha supuesto una toma de postura clara y valiente en un tema tantas veces obviado, que quienes seguimos luchando por las libertades plenas en todos los terrenos de la vida social apoyamos totalmente. La línea informativa sobre los movimientos de liberación sexual y los grupos homosexuales, en particular, que El País ha venido manteniendo en los últimos meses resalta ante el sensacionalismo unas veces y el silencio absoluto, casi siempre, de otros medios de comunicación. Silencio y manipulación de medios que defienden sus intereses moralizantes, oscurantistas y represivos, pero silencio también grave y cómplice de medios como Mundo Obrero, El Socialista, La Unión del Pueblo o En Lucha, que nunca han tocado el tema, ellos sabrán por qué. Que no siguen una vieja tradición de la socialdemocracia alemana o de los bolcheviques rusos, que en, 1917 apoyaban al movimiento homosexual y abolían la legislación represiva de la sexualidad. A menos que se reclamen los estragos del nazismo, el estalinismo y la burocratización de los partidos obreros como tradición de la izquierda. Y, sin embargo, un importante sector del movimiento obrero y de la izquierda apoya la lucha de liberación sexual y las reivindicaciones de los grupos homosexuales como quedó de mostrado en las manifestaciones del Día Internacional de Liberación Homosexual el pasado junio. Anarquistas, consejistas, independientes, algunos sectores de las bases socialistas y comunistas y ciertos partidos como LCR, MC-OIC, PRFS, AC, Euskadiko Ezkerra, Herri Batasuna, etcétera, han sido hasta ahora los principales animadores del movimiento de liberación homosexual, frente al que la izquierda parlamentaria, «decidida y responsable», mantiene, incomprensiblemente una posición ambigua, cuando no reaccionaria.
Los partidos políticos, en plena carrera por cazar el voto de los españoles, han topado con un sector al que no saben muy bien que alternativa venderle: los marginados. La población marginal española representa al menos a seis millones de personas, sin incluir a las mujeres, cuyos problemas y reivindicaciones intentan asumir a contra reloj la mayor parte de los políticos, casi odos ellos varones.Un repaso general a los programas de los partidos revela que, salvo raras excepciones, todos intentan aproximarse a los problemas de los marginados, sin saber muy bien como ni cuando captarse sus simpatías, o sea, sus votos.
La derecha tradicional, como reflejan en sus opiniones la mayoría de los grupos marginados, no hace falta que se esfuerce en prometer grandes cosas (tampoco lo hacen) porque, con los cuarenta años de poder, ha demostrado su poco interés por los problemas de los homosexuales, de los quinquis, de las madres solteras, de las mujeres separadas, de los minusválidos, los gitanos, los presos, las prostitutas... de todo ese conjunto humano al que la moral reaccionaria colocó una etiqueta muy significativa: «la escoria de la sociedad».
Pero la izquierda tampoco ha sabido aproximarse a este mundo. Por un lado los marginados reprochan a socialistas y comunistas que se hayan dedicado con tanta intensidad a la práctica del consenso, postergando para tiempos venideros sus problemas. Por otro, ponen en evidencia su falta de preparación a la hora de abordar este pequeño mundo que funciona con sus propias reglas. Todavía son recientes los casos de los homosexuales que militaban en los partidos de izquierda y tenían que mantener entre sus propios compañeros una doble personalidad, tenían que ocultar su conducta sexual porque de inmediato surgía el rechazo. Aún hoy ocurre, pero ha descendido o, al menos, se disimula mejor.
Para Roger de Gaimon, nombre de guerra del coordinador general del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), el Gobierno de UCD es el culpable principal de su marginación, al prohibirles recientemente su legalización. «Dentro de la democracia -dice Roger de Gaimon- se observan estas contradicciones. Al mismo tiempo que se reconoce el respeto de todos los seres humanos, se condena a los seres humanos que resultan molestos a no salir de sus gettos. De ahí que nos hayan prohibido la legalización, ya que no pueden prohibir nuestra existencia.»
«La discriminación de los homosexuales comienza en la ley, pero se sigue en cualquier actividad de la vida cotidiana -afirma Roger de Gaimon, quien añade-: recientemente, la Magistratura de Trabajo falló a favor de una empresa catalana que había despedido a uno de sus empleados por su condición de homosexual. La familia, la escuela, la Iglesia, perpetúan esta marginación. Los medios informativos, especialmente la televisión, contribuyen también al rechazo. Dos veces ha sido prohibida la emisión de un programa de la serie La clave, dedicado a los homosexuales. Pero quizá, lo que refleja una mayor insensibilidad social, sean las burlas y parodias constantes cuando los humoristas se ponen a imitar a los homosexuales hasta el aburrimiento.» La psiquiatría también debería evolucionar, en opinión del coordinador del FAGC, ya que considera a los homosexuales como enfermos, y hasta la moral más comprensiva, pero no ausente de paternalismo, les califica de desviados. En este sentido son reveladoras las declaraciones del presidente de honor del PSOE, Enrique Tierno, efectuadas a un semanario de gran tirada, cuando aún era secretario del desaparecído PSP: «La homosexualidad es una desviación. No creo que se les deba castigar, pero hay que poner límites a este tipo de desviaciones.»
"Derecho a la libre sexualidad"
«Los partidos de izquierdas podrían cambiar todo esto -dice Roger de Gaimon-, ya que las leyes son susceptibles de evolución y de cambio, pero dentro del actual sistema capitalista todo se vuelve muy complicado. La única libertad que no se especifica en la Declaración Universal de los Derechos Humanos es el derecho a la libre sexualidad.» Para Roger de Galmon, cualquier partido de clase debería estar capacitado para cambiar las leyes.
«El PSC, PSUC y los extraparlamentarios son quienes mejor han asumido en Cataluña las reivindicaciones homosexuales. Por esto yo creo que nuestros votos van a ir a parar a la izquierda, aunque con cierto escepticismo. No sé cuánta abstención puede haber, pero intentaremos que haya la menor posible, porque creemos que la abstención favorece a la derecha, y lo último que nos interesaría sería que la derecha ganara posiciones», termina diciendo Roger de Gaimon, uno de los dos millones de homosexuales que existen en España.
El 51% de la población
La mujer, tal vez por representar el 51% de la población, ocupa un lugar aparte en los programas de todos los partidos, a excepción de Unión Naciona, que, preocupados por «vigorizar la familia», ni la menciona, o tan sólo lo hace para indicar que debe dedicarse a la «educación cristiana» de sus hijos.
De manera global, la solución a los problemas apremiantes que tiene planteados la mujer española debiera comenzar, a juicio de la abogada Cristina Alberdi, del Colectivo Feminista, por salir del ghetto doméstico. «La mujer tiene que superar el prototipo de esposa y madre en la vida, con lo cual es absolutamente necesaria la instalación de servicios colectivos y guarderías gratuitas para que pueda liberarse de las tareas domésticas y evitar que la mujer trabajadora esté realizando en realidad una doble jornada, la laboral y la doméstica. Habría que ir incluso más allá para que la mujer pudiera integrarse en el mundo del trabajo. En EEUU, por ejemplo, existe la obligación jurídica en las empresas estatales para que el 50% de sus plantillas estén integradas por mujeres.»
Sólo un partido de izquierdas podría -a juicio de Cristina Alberdi- reformar las leyes en este sentido y crear los servicios colectivos necesarios. «Lo triste es que hasta ahora la política del pacto y del consenso ha relegado entre pacto y pacto los problemas de la mujer. Desde luego si un partido gordo, como UCD o PSOE, presentara sus candidaturas con un 50% de mujeres en sus listas las cosas cambiarían en el Parlamento de manera muy notable.»
En España hay un millón de mujeres separadas. La reforma de las leyes significaría para ellas el poder compartir la patria potestad sobre sus hijos, el poder administrar la parte que le corresponde en los bienes gananciales y la liberación de los lentísimos (y caros) procesos de separación eclesiástica, mediante la implantación de una ley de divorcio digna y justa.
Las separadas, sin cualificación profesional
Una vez aclarada legalmente su situación, el siguiente paso conflictivo para un mujer separada sería el de encontrar trabajo. La gran mayoría de mujeres separadas son sólo amas de casa, no están cualificadas para realizar un trabajo cualificado y necesitarían que el Estado les proporcionase cursos de formación profesional acelerada. Pero, de momento, ningún partido se ha ocupado de ello. Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Asociación de Mujeres Separadas, afirma que «los políticos han olvidado bastantes problemas de las mujeres». Pero como la separación y el divorcio también les atañe a ellos, por la cuenta que les trae reformarán las leyes. ¿Que quién prodría hacerlo mejor? Evidentemente, la izquierda. El tipo de mujer que propugna la derecha no precisa demasiadas reformas legales.
Para Goyi, secretaria de la Asociación de Madres Solteras, sus principales problemas siguen siendo el empleo y la vivienda. Todavía continúan los despidos de mujeres que han tenido un hijo sin casarse y sobre todo se les rechaza a la hora de pedir trabajo. Precisamente por esta falta de medios económicos, el problema de la vivienda hay que resolverlo compartiendo el domicilio familiar.
A veces se producen situaciones penosas. «Mis padres interfieren demasiado en la educación de mi hijo, me siguen tratando como a una niña y en el fondo aún no me han perdonado el haber tenido un hijo. Esto es lo más cruel.» Goyi piensa que si el Estado les concediese algún tipo de prioridad para adquirir viviendas sociales este problema disminuiría. «Los partidos podrían ayudarnos porque podrían cambiar las leyes, pero deben ser de izquierda. La derecha ha demostrado un paternalismo nada eficaz. De todas formas yo desconfío bastante de todos porque no he visto resultados palpables.»
Las estadísticas hablan de la existencia de 500.000 madres solteras y ofrecen además un dato a tener en cuenta: En una encuesta realizada entre las prostitutas de Barcelona, el 73% eran madres solteras, mujeres que tuvieron un hijo al que no veían como alimentarle y proporcionarle estudios.
Las prostitutas, marginación total
Las prostitutas, ese sublumpen de proletariado, no están consideradas por ningún partido político. Ni siquiera las feministas, que en un principio se ocuparon de ellas. Cuando levantaron la voz en demanda de un sindicato y de regular la competencia extranjera nadie les hizo caso, ni partidos ni sindicatos.
En realidad, el problema de la prostitución no se ha abordado seriamente. Sus reivindicaciones dan pie al chiste fácil y en general son tratadas como algo pintoresco, como una broma. Y las prostitutas españolas sobrepasan el medio millón y están ahí, marginadas entre los marginados, como lo están también las lesbianas. «Lo que ocurre con nosotras es que hay un sentimiento paternalista que no se da cuando se trata de juzgar a los homosexuales varones. Nos miran así y piensan "pobrecilla, es tan joven y tan débil que seguro que es así porque ha tenido la mala suerte de no encontrar un buen varón que la espabile". Esto en la casi totalidad de los casos es falso, porque las lesbianas han sido o son heterosexuales.» Quien dice esto es Carmen, una integrante del desaparecído Colectivo de Lesbianas. Carmen se muestra bastante escéptica ante las elecciones: «El rollo político nos tiene muy desmoralizadas. De la derecha, ni mención, y la izquierda, bueno, el PSOE y el PCE van a las masas y nosotras ni somos masas ni vamos a contribuir a que las haya, ya que en sí nuestra sexualidad significa la anti procreación, así es que como no saben qué hacer con nosotras nos olvidan y ya está. Nadie admite a una mujer cuyo sexo no va dirigido al macho.»
Ante la problemática general de la mujer, los partidos de derecha y centro rechazan el aborto y el divorcio por mero consentimiento de los cónyuges, y se proponen valorar el trabajo del ama de casa. El PSOE, olvida mencionar el tema del aborto en su programa político y el resto de la izquierda lo apoyan de manera clara y explícita. Casi todos están de acuerdo en reformar la patria potestad, la administración de los bienes gananciales, la creación de guarderías y servicios colectivos, la protección a las madres solteras, y la reforma del contenido sexista de la enseñanza. En este panorama destaca el proyecto de creación de una ley que prohiba y penalice el comportamiento machista, idea de MC-OIC, y la propuesta del PCE para eliminar de la televisión y la radio todos los aspectos que resulten degradantes para la mujer.
Ante la negativa del Ministerio del Interior a legalizar al FAGC, EHGAM (Movimiento de Liberación Gay del País Vasco), integrado hoy por más de cuatrocientas personas de Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, no presentará solicitud de inscripción como asociación, por considerarlo inútil. «La ilegalidad de FAGC es la nuestra.» Uno de los portavoces de EHGAM ha declarado a EL PAIS: «La negativa de legalizar a FAGC es una maniobra electoralista más de UCD. Es una medida incoherente con los principios básicos de la Constitución, en lo que se refiere a las libertades de asociación y al derecho de las personas a no ser discriminadas por su condición social. La homosexualidad es una práctica social. Debería, pues, tener los mismos límites marcados por la Constitución a la sexualidad. La postura del Gobierno es anticonstitucional y choca con la práctica de los países democráticos y liberales, en los que la práctica del homosexualismo está legalizada.»
EHGAM (Movimiento de Liberación Gay del País Vasco), creado hace ya dos años, está en la actualidad integrado por más de cuatrocientas personas de las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En su seno conviven, aunque con formas autónomas, grupos de mujeres. Los homosexuales organizados vascos han recibido con desagrado la noticia de la negativa del Ministerio del Interior a legalizar el FAGC.El tratamiento de las toxicomanías en la vigente ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, cuya reforma parcial se ha estado estudiando recientemente, adolece de todos los defectos jurídicos que caracterizan a tan discutida ley. En primer lugar, esta abarca dentro de su ámbito conductas que no son delictivas, declarando peligroso a un sujeto que no ha delinquido, pero cuya conducta se presume que podría desembocar en delito; en segundo lugar, la ley de Peligrosidad considera peligrosos a individuos que son simplemente enfermos, caso de los toxicómanos; en tercer lugar, cierto tipo de conductas tipificadas en esta ley son doblemente perseguidas, al producirse una concomitancia constante con el Código Penal. En el fondo, la ley de Peligrosidad institucionalizó, a la altura de 1970, un principio básico inspirador del régimen anterior: los ciudadanos son sospechosos. La reforma de esta ley, en virtud de una proposición de ley presentada por los socialistas, suprime en ella lo relativo al rufianismo, proxenetismo, homosexualidad, menores abandonados y utilización ilícita de vehículos al menos, y modifica algunos artículos, entre ellos el que hace mención de la supuesta inclinación delictiva, uno de los apartados más conflictivos. Otras perspectivas legales completan el panorama: por un lado, el nuevo Código Penal, que entrará en vigor probablemente antes del verano, tipificará todas esas conductas antes citadas y que hoy se incluyen en la ley de Peligrosidad Social, por otro, está en estudio una ley de Protección Social, de carácter asistencial y no penal, que recogerá todo lo referente a enfermos (ebrios, toxicómanos y enfermos mentales). Llegado este momento, la ley de Peligrosidad Social quedará derogada por vaciamiento de contenido.
La adicción a las drogas se encuentra en esta compleja situación jurídica, cuando los estudios sobre sus consecuencias psicológicas personales y otras de proyección social aportan nuevos datos sobre el tema.
La Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE), reunida en los primeros días del mes de enero en San Sebastián, ha hecho público un comunicado en el que expresa su desencanto y al mismo tiempo su denuncia por el hecho de que a los tres años de movilizaciones y luchas el movimiento gay no ha conseguido en España ninguna de sus reivindicaciones principales, «puesto que las parcelas de tolerancia conquistadas -dice- no son ni mucho menos nuestros objetivos definitivos». La coordinadora estatal se reafirma en los dieciocho puntos de la plataforma, que desde su constitución defiende («derechos que son inalienables»), y que se resumen en amnistía total, derogación de leyes represivas, reconocimiento de que la homosexualidad no es una enfermedad, libre expresión de afectividad, derecho a la intimidad personal, al uso del propio cuerpo y al cambio de sexo, fin de la discriminación social y legalización de prostitución y de las organizaciones gays.
Finalmente, la COFLHEE llama a los homosexuales no organizados, y en general a los sectores marginales, para que no voten en las próximás elecciones a los partidos de derechas, «fieles defensores de las pautas morales que nos discriminan y marginan». Asimismo llaman a los partidos «que dicen luchar por una sociedad libre y sin clases» a que incorporen en sus programas políticos las reivindicaciones de las organizaciones gays.